Valencia Digital Summit (VDS2023): aprender a emprender en la terreta

Uno de los beneficios de participar en más proyectos que vida tengo es que me permite descubrir eventos y personas que consiguen desmontar mis ideas previas y darme una nueva visión de algo que ya creía conocer.

Los días 26 y 27 de octubre acudí al Valencia Digital Summit (VDS) invitada por ADEIT – Fundación Universidad-Empresa de la Universitat de València, ya que este año se celebra el 10º aniversario de los premios MOTIVEM, en los que mi equipo quedó finalista en 2019. Así que vaya por delante lo agradecida que me siento de que Victoria se acordara de mí cuatro años después 🙂

Fotito con Victoria en el stand del Motivem

Día 1: caos y networking

El primer día se definió por el caos, si soy honesta.

Acudí pronto al evento para ver diferentes sessions, pero entre la cantidad de gente que había, los retrasos y los cambios de horario, apenas vi la session de Ann Hiatt, moderada por Juan Luis Hortelano, «The DNA of the Unicorn Leader». Una de las cosas que más me llamó la atención fue que cuando le preguntaron qué sería lo que más recomendaría a nuevos emprendedores, respondió que se rodearan de gente de calidad, personas que aporten nuevas ideas y un espacio seguro en el que crecer. No me gustó que utilizara supuestos estudios neurocientíficos para respaldar sus argumentos («neurocientíficos han visto que estas actitudes aumentan el volumen cerebral de las estructuras relacionadas con la tenacidad»), más que nada porque son conclusiones sesgadas, incorrectas e indeterminadas.

Luego acudí a recoger mi acreditación, en la que ahora pone que me llamo «Sara Gomis de».

Con lo que más decepcionada me quedé fue con la calidad de la organización y del espacio. La cola para recoger las acreditaciones ocupaba el espacio para acceder a los stands de las start ups, por lo que pasear entre stands y conocer los diferentes proyectos se hacía muy pesado. Además, el espacio no creo que fuera adecuado para el evento, había tal cantidad de ruido que se hacía complicado hablar con otras personas. Y si padeces de migraña, ya ni os cuento. En mi opinión, si son conscientes de que van a recibir tal volumen de personas, habría sido mejor utilizar un espacio más grande y bien sonorizado para que fuera agradable estar dentro, que es donde está lo más clave: las start ups.

En el tiempo que estuve dentro conocí dos proyectos: Mendel Brain y Wellness Watcher.

En Mendel Brain, a partir de una muestra de saliva, analizan tu saliva y te mandan un informe en el que aparece tu predisposición genética a ciertas tendencias conductuales (ansiedad, depresión, adicciones, etc.). En un primer momento me mostré escéptica, porque parecía una forma más de meter el modelo biomédico hasta en la sopa. No obstante, quise informarme bien para formarme una opinión lo más objetiva posible. Es cierto que quienes forman parte del proyecto repiten por activa y por pasiva que los resultados no son determinantes, sino un apoyo para saber qué vulnerabilidades tienes. Creo que la idea está bien, pero habría que tener en cuenta el impacto de ese informe. Es decir, si a una persona le dices que tiene «el gen de la ansiedad», probablemente muestre más predisposición a mostrar síntomas, ya no por el gen, sino por susceptibilidad. Igualmente, les di mi contacto para recibir más información, porque creo que puede ser un buen proyecto, especialmente para prevenir alteraciones de tipo más orgánico.

A continuación descubrí Wellness Watcher, una aplicación por la que, mediante el análisis de las heces, hacen detección precoz de enfermedades como el cáncer de colon. La verdad es que me pareció buena idea. Lo único que me pareció extraño es que cuando les pregunté por la formación académica del equipo, me dijeron que eran ingenieros informáticos y de marketing. No entiendo que un proyecto que trata la salud, no cuente con profesionales de la misma. Me parece una vulnerabilidad bastante grande del proyecto. Por mucho que utilices algoritmos e inteligencia artificial, ello no sustituye la opinión de una persona con años de formación en el tema.


Día 2: organización, sessions y start ups originales

El segundo día no ha tenido nada que envidiar al primero.

Mi primera parada ha sido la session «Unlocking Cognitive Potential: Empowering Minds with Smart Brain» de Lucía Carriero. En ella ha hablado sobre el proyecto de Brain Care Tech, en el que mediante el neurofeedback mejoran las capacidades cognitivas de personas que, por una razón u otra, presentan alteraciones neuropsicológicas. Utilizan el potencial de la neuroplasticidad para mejorar el rendimiento de las funciones ejecutivas, la atención, la velocidad de procesamiento o la memoria de trabajo, entre otras. Es alentador ver que en un evento internacional como el VDS se habla de salud cerebral.

Lucía Carriero en la session de «Unlocking Cognitive Potential: Empowering Minds with Smart Brain».

La segunda session ha sido la de Beatriz Jacoste, «The Planetary Diet: Good for You and the Planet», en la que ha hablado sobre el futuro de nuestra alimentación, tomando como referencia la sostenibilidad y el disfrute de los nuevos alimentos. Me ha maravillado la presentación, no sólo por el diseño de las diapositivas, sino también por su capacidad para involucrar al público y presentar su marca. A mí, que no tengo nada que ver con la industria alimentaria en un principio, me ha hecho sentir partícipe de su idea de proyecto.

Diapositiva de la session de «The Planetary Diet: Good for You and the Planet».

Cambiando de escenario, he ido a la session «Women Disrupting Tech: Changing the Game», moderada por Karina Virrueta y con la colaboración de Clara Torrijos, Clara Pombo e Isabel García. Como podéis imaginar por el título, se ha hablado de la presencia de la mujer en las empresas de índole tecnológica, especialmente de la importancia de fomentar el interés por las STEM desde la educación primaria. También se ha abordado de lo que aporta la diversidad a las empresas en todos sus aspectos (diversidad de género, de nacionalidades…) y que, en ocasiones, deberíamos de priorizar esta diversidad por encima de la productividad. Es decir, es relevante que un trabajador sea lo mejor posible, pero si incluimos la diversidad se enriquecerá mucho más el proceso productivo.

He cerrado la mañana asistiendo a un concurso de Piches, en los que los CEOs de diferentes start ups han tenido 3 minutos para presentar sus proyectos al público. Yo me quedo con Bumerania, que utilizan la robótica para mejorar la calidad de vida de las personas, especialmente de la gente mayor, combatiendo la soledad y detectando posibles indicios de problemas de salud. Me ha hecho tanta gracia ver a Temi siguiendo al ponente….

Y ahora aquí estoy, escribiendo este artículo y disfrutando del lujo que es escribir al solecito, en un espacio destinado para el co-working en medio de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, a la vez que comparto mesa con CEOs de start ups que van de reunión en reunión compartiendo sus ideas.


Conclusión

He aprendido mucho este par de días. He aprendido a escuchar, aunque a priori me cause escepticismo la idea de la que parten ciertos proyectos. He aprendido a permitirme juzgar, pero sin dejar de ser consciente de mis prejuicios. He aprendido a dejarme enseñar por personas que tienen mucho que contar, más allá de su carrera profesional.

¿Volveré al VDS? Probablemente , pero cuando desarrollemos una start up. Creo que es un evento maravilloso que sirve de conexión entre inversores y emprendedores. Para asistentes en general puede ser interesante para descubrir nuevos proyectos y ver qué ideas emprendedoras surgen en tu profesión, pero en mi opinión no compensa el dinero que vale la entrada. Repito, en mi opinión más personal y sincera.

Gracias siempre por leer 🙂

Ya sabéis que cualquier duda me la podéis dejar en comentarios.

Nos leemos en otros artículos,

Sara

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