El lado bueno de la ÉTICA

Es curioso que una de las partes más importantes del estudio del ser humano sea a su vez una de las más rechazadas por ser la más «aburrida» de aprender. Sin embargo, como toda buena asignatura, su disfrute depende del modo en que se adquieran los conocimientos. Por ejemplo, no es lo mismo leer a Kant por tu cuenta que que te lo explique Chidi con toda su pasión. Ni punto de comparación. Tampoco es lo mismo ver la ética desde un punto de vista teórico que verlo desde una visión más práctica, aunque ésta sea más complicada de llevar a cabo.

En este post voy a recoger las diferentes áreas del estudio de la ética que son fundamentales para entender el funcionamiento del mundo, del ser humano y del por qué unas personas van al lado bueno y otras al lado malo (no, no estoy hablando de cielo-infierno; que te lo explique Chidi). Pero antes que nada haré una breve introducción para que entiendas a qué me refiero cuando hablo de ética.

¿Qué es la ética?

Cuando hablamos de ética nos referimos a eso que coloquialmente denominamos: «el dilema de lo bueno-malo, de lo correcto-incorrecto». Es decir, la ética es aquello que engloba todo lo referido a las obligaciones y compromisos morales referentes a los diferentes ámbitos de la vida de una persona (social, laboral, personal…). De hecho, en algunas disciplinas, como la Psicología, existe un código ético.

El código ético es una guía de principios y declaraciones relativas a la práctica profesional consignados por escrito como requisitos o estándares exigibles.

Hay quienes lo ven necesario y hay quienes lo ven prescindible. Sin embargo, como diría Thomas Hobbes: «el ser humano en su estado natural saca lo peor de sí, viviendo en una guerra permanente de todos contra de todos. Este estado se corrige en la medida que se construye un entorno ético». Parecerá una visión un poco catastrofista del ser humano, pero sólo hay que ver el clima social que se crea cuando se manifiestan personas carentes de ética: es una auténtica barbarie. 

¿Cómo estudiamos la ética?

Una vez sabemos lo que es la ética viene la gran cuestión: no todos los seres humanos pensamos y actuamos igual, y ello no hace que nuestras acciones sean menos éticas. Al contrario. El respeto por estos diferentes modos de actuar es lo que aporta diversión al asunto: hay quienes ven la vida en términos absolutos, quienes se aferran al mandato divino, quienes se centran en la vida diaria… Para gustos colores. No se tiene que estar de acuerdo con todas las áreas de la ética, sino ser conscientes de que existen y que habrá personas que sí actúen acorde a esos principios. Así que pasemos a ver algunos de ellos.

Ética aplicada

La ÉTICA APLICADA es la disciplina que relaciona las normas, principios generales y teorías filosóficas a diferentes ámbitos y prácticas sociales.

De nuevo, hay quien piensa que esta aplicación es prescindible, llegando a conclusiones absurdas del estilo de «cada uno que haga lo que quiera», «la ética es algo religioso para oprimir a los demás»… De hecho, se puede llegar a verla como algo alejado de la práctica cotidiana y como una forma de pensar anticuada, cuyos términos ya no se aplican en un mundo más científico y moderno.

Honestamente, quién no querría vivir en un mundo que fuera tan idílico que las normas éticas y sociales no hicieran falta ser expuestas explícitamente. Hall vive en esta utopía, pero eso es porque no ha visto los disturbios habidos durante la pandemia del COVID-19. Eso le cambia la forma de ver las cosas a cualquiera.

Para evitar este tipo de situaciones, como ya he comentado anteriormente, es necesario que se establezca un entorno ético que corrija «el estado natural de barbarie del ser humano». Este entorno ético es el que selecciona lo que se debe y no se debe hacer. Por ejemplo, actualmente no es correcto colarse en la cola de un súper, ni salir a manifestarse en aglomeraciones en medio de una pandemia mundial. Digo actualmente porque estos principios cambian con el tiempo y el lugar. Quién sabe, quizá en algún lugar o tiempo la selección natural esté tan interiorizada que se vea correcto juntarse decenas y cientos de personas cuando se tiene constancia de la presencia de un virus altamente contagioso y peligroso. No lo digo yo, lo dice Darwin.

Es importante diferenciar lo que es el entorno ético del entorno natural. A diferencia del entorno ético, el natural simplemente dicta lo que es posible hacer. Por ejemplo, habrá lugares en los que sea legítimo juntarse grupos numerosos de personas, independientemente del riesgo que suponga por el contagio del virus. Que luego ello derive en repunte de contagios y saturación de la sanidad es otra cosa. No es ético, pero en algunos lugares quizá se pueda hacer.

Metaética

Por definición:

La METAÉTICA es una reflexión sobre la propia ética.

En la metaética se abordan diferentes aspectos, como el lenguaje ético, los derechos y deberes, y las motivaciones sociales.

Lenguaje ético

El lenguaje ético es a lo que nos referimos cuando diferenciamos entre términos normativos y evaluativos.

  • Los términos normativos son verbos que conllevan una obligación moral, del estilo de «tener que», «deber», etc. Pueden ser descriptivos, referentes a cosas que realmente ocurren, como que los humanos tenemos que beber para no deshidratarnos; o pueden ser valorativos, referentes a una posibilidad, como tener que hacer apuntes para luego no ir atrasada en exámenes.
  • Los términos evaluativos son adjetivos que alaban o censuran el comportamiento. Por ejemplo, bueno-malo, correcto-incorrecto, etc.

Derechos y deberes

Los DEBERES son los que sustentan y garantizan los DERECHOS.

Es decir, para que un derecho sea puesto en práctica realmente, los demás deben otorgar la libertad de ejercerlo. Por ejemplo, en la actualidad ha cobrado gran importancia los derechos del colectivo LGTBIQ+, cuya lucha consiste en que las personas que no respetan sus derechos, adopten el deber de hacerlo. Hasta que no lo hagan, no podremos decir que se estén garantizando los derechos del colectivo.

Por tanto, quien tiene un deber tiene una obligación:

  • Una buena actuación consiste en permitir que el otro ejerza su derecho.
  • Una mala actuación consiste en censurar dicho derecho.

Motivaciones sociales

Existen dos perspectivas posibles sobre la motivación básica de la conducta moral: el altruismo y el egoísmo.

El ALTRUISMO se basa en una acción de sacrificio personal: actúas en contra de tus propios intereses para hacer lo correcto.

PROBLEMA: esta actuación puede ser interpretada como un mero acto de intercambio social, ya que al actuar de forma correcta se espera cierta reciprocidad de la otra persona.

El EGOÍSMO se basa en la consecución del placer y la evitación del dolor. Es decir, al contrario del altruismo, se actúa siguiendo los intereses personales sin tener en cuenta a terceras personas.

Podemos distinguir dos tipos de egoísmo:

      • Egoísmo psicológico («si no gano nada, ¿para qué lo hago?»).
      • Egoísmo ético («actuar por interés propio es beneficioso para la humanidad»).

En este punto he de aclarar que no es lo mismo egoísmo que interés propio: en el egoísmo se ignora por completo las necesidades de los demás, en circunstancias en que no deben ser ignoradas; mientras que en el interés propio se actúa por supervivencia, para garantizar el bienestar individual.

Ética normativa

Incluye tres teorías éticas: el utilitarismo, el enfoque deontológico y la ética del derecho natural.

Utilitarismo

OBJETIVO: aumentar los beneficios potenciales, con el menor coste/daño posible.

Esta teoría se centra en el resultado, no en el proceso, para valorar lo justo-injusto o correcto-incorrecto. Por tanto, su idea se resumiría en el dicho de «el fin justifica los medios»: si el fin es importante, cualquier método es aceptable.

Dentro del utilitarismo, podemos señalar dos vertientes:

  • Utilitarismo de acto / de cálculo (Jeremy Bentham): sigue el análisis de costes-beneficios para calcular los beneficios potenciales, teniendo en cuenta variables moduladoras.
  • Utilitarismo de regla (John Stuart Mill): sigue el principio de «actúa siempre de tal manera que aumente la cantidad total de felicidad para la sociedad en su conjunto».

El método que utiliza para establecer beneficios potenciales es un árbol decisional que lleve a la mejor decisión.

Ética deontológica

Esta teoría no se centra en el resultado, sino en los antecedentes. Por tanto, tiene en cuenta:

  • La intención de la persona: si la acción se ha llevado a cabo con buena o mala voluntad.
  • El sentido del deber (máxima de imperativo categórico): la persona debe comportarse como imagina que se comportaría el resto del mundo, siendo así aceptado y aprobado socialmente.

Ética del derecho natural

Es un enfoque religioso, según el cual la comprensión del plan de Dios cuando creó el mundo proporciona la respuesta adecuada a las cuestiones morales y dilemas éticos. Por tanto, se basa en:

  • El orden natural.
  • La idea de creación.

Por ejemplo, en relación al sexo, esta teoría considera que es un acto biológico destinado a la concepción, por lo que cualquier acto relacionado que no lleve a ese objetivo (masturbación, conductas homosexuales) es ilegítima.

Ética de la virtud y felicidad

En este enfoque la virtud es el concepto central:

La VIRTUD es la excelencia de algo.

Puede definirse en dos ámbitos:

  • Virtud intelectual: adquirida a través de la enseñanza.
  • Virtud moral: adquirida a través del hábito.

En la ética de la virtud y felicidad, que consiste en el estudio y discusión de las virtudes y desarrollo de la conducta moral, una vida virtuosa es la definición de felicidad. Es decir, la persona logra la felicidad siendo virtuosa. No es un objetivo, sino un resultado. Por tanto, cuanto más desarrollados estén los hábitos de comportamiento, más probable es que una persona termine siendo feliz.

Seguramente el término «virtud» te suene de la frase «la virtud está en el término medio» de Aristóteles, quien resalta la importancia de la moderación para poder alcanzar una vida virtuosa.

CONCLUSIÓN

Como has visto, hay muchas formas de entender la vida, de juzgar lo que es correcto-incorrecto o justo-injusto. Sin embargo, todas siguen un mismo principio: hacer el bien. ¿Qué es el bien? Eso ya te toca descubrirlo a ti.

Si me permites un consejo: mira la serie The Good Place. Es una manera de aprender ética de forma amena y casi inconsciente. En la serie destaca en especial uno de los enfoques que te he mencionado en este post, a ver si descubres cuál es.

Para terminar, recuerda una cosa: tu libertad termina donde empieza la de la otra persona. Puedes adaptar el enfoque en el que tú te sientas más cómodo/a, pero en el momento que tus principios coartan la libertad de otra persona, dejan de ser éticos para pasar a ser egoístas.

Conseguir una sociedad utópica basada en la paz, el primer paso es la conciencia de las diferencias individuales. Empecemos por ahí.

«Resulta que la vida no es un rompecabezas que puede resolverse una vez. Te levantas todos los días y lo resuelves de nuevo» (Chidi, The Good Place).

 

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