Toda conducta que se salga de la regla social normotípica («lo normal») suele ser considerada «patológica». En nuestra sociedad tenemos muchos ejemplos: desde criticar a un hombre porque se vista de mujer (o viceversa), hasta que un adulto vea anime, porque consideramos los dibujos animados como algo infantil.
En este artículo vengo a hablaros de uno de los protagonistas de este Blog: el Coleccionismo. Echando un pequeño vistazo a esta web podréis ver que soy una gran aficionada al Coleccionismo, especialmente de Funko. Como da la casualidad de que también soy psicóloga, hoy os traigo la respuesta a la pregunta que he escuchado más veces de las que me habría gustado:
¿Es el Coleccionismo psicopatológico?
Para responderla primero definiremos qué es el coleccionismo. Después pasaremos a analizar desde la Psicología y por medio de la literatura científica por qué y cómo una persona empieza a coleccionar. Sabiendo todo ello, entonces podremos plantearnos si el coleccionismo puede tener rasgos que susceptibles de ser «psicopatológicos».
Índice de Contenido
- ¿Qué es el Coleccionismo?
- Tipos de coleccionismo
- Análisis psicológico
- ¿Por qué se empieza a coleccionar?
- ¿Cómo se empieza a coleccionar?
- ¿Por qué y cómo empieza a coleccionar cada tipo de coleccionista?
- ¿Podría llegar a ser un Trastorno Mental?
- Conclusión
- Bibliografía
¿Qué es el Coleccionismo?
El COLECCIONISMO hace referencia a la selección, adquisición y posesión de objetos de valor subjetivo (Muensterberger, 1994).
Es decir, se selecciona el tipo de objeto que se quiere conseguir, se adquiere y se posee, dándole un valor personal diferente según la persona y el objetivo por el que se haya adquirido.
Tipos de Coleccionismo
Antes de pasar a cualquier tipo de análisis, es importante que distingamos entre tres tipos de coleccionismo:
- Coleccionismo como negocio: se consiguen objetos que se asume que tendrán un valor alto (cuadros, estatuas, figuras…) para revenderlos y sacar beneficio económico. No hay una implicación emocional con el objeto que se colecciona.
- Coleccionismo como afición personal: sí hay una implicación emocional con el objeto coleccionado. No se busca principalmente revenderlo, sino exponerlo en una colección personal, que puede hacerse pública o no.
- Coleccionismo de recuerdos: si lo pensamos bien, el coleccionismo forma parte de cada persona de una manera distinta. Todos en algún momento coleccionamos algo porque nos evoca el recuerdo de algo con una fuerte connotación emocional (tickets de restaurantes a los que vas con una persona en concreto, postales de sitios a los que has viajado…).
Análisis psicológico
Para entender qué procesos subyacen al Coleccionismo he hecho una revisión de la literatura hasta el día de hoy, incluyendo estudios y revisiones. El problema que he encontrado es que gran parte de esos artículos se basan en teorías pseudocientíficas que refuerzan el estigma social del coleccionista (que si narcisismo, que si problemas no resueltos en fases de la evolución sexual…) y, por tanto, no les voy a dar visibilidad.
De lo que sí vamos a hablar es de la motivación que mueve a la persona para empezar a coleccionar y del proceso que sigue desde que se plantea la idea hasta que se posee el objeto. Todo ello sí está basado en teorías con base científica que, lejos de estigmatizar, únicamente pretenden explicar la conducta del coleccionista.
¿Por qué se empieza a coleccionar?
Belk et al. (1990) explican que el coleccionismo parte de cuatro motivaciones distintas:
- Experiencial: deseos de vivir experiencias, adquirir conocimiento y desarrollar competencia personal.
- Social: favorecer el deseo de pertenencia e inclusión.
- Cultural: continuar el sentido de preservación, restauración, historia y continuidad.
- Económica: ver los objetos como una inversión financiera con beneficios económicos futuros.
Todo esto son posibles motivaciones, pero como bien dijo Lerner (1961), el coleccionismo puede tener en cada persona una o varias funciones específicas a partir de las cuales se satisfacen las necesidades de la persona en momentos concretos.
Lo Racional, lo Emocional y lo Sociocultural
Hay autores, como Descartes, que pretenden explicar el coleccionismo desde argumentos racionales, explicando que el coleccionista actúa de tal manera porque anticipa el beneficio que va a obtener (placer o reducción del malestar). También podríamos relacionar, más en un plano sociocultural actual, el creciente consumismo de nuestra sociedad, en la cual priman las modas rápidas y el comprar como forma de evasión a los problemas sociales que vivimos.
¿El coleccionar Sonny Angels y Labubus viene de una simple moda viral rápida, de una necesidad de pertenecer a un colectivo social o de que los jóvenes acaban gastándose el poco dinero que cobran en pequeños caprichos como manera de no pensar que ni ahorrando ese dinero pueden tener acceso a sus derechos básicos, como la vivienda?
Ahí lo dejo.
Tampoco podemos olvidar el trasfondo emocional que hay tras el coleccionismo. Toda conducta, por muy racional que sea, como el conseguir un objeto como anticipación de beneficio posterior, irá acompañada de sus emociones (por ejemplo, felicidad y subidón al vender el objeto por más dinero del que lo compraste).
¿Cómo se empieza a coleccionar?
McIntosh & Schmeichel (2004) propusieron ocho fases por las cuales pasa una persona cuando colecciona, independientemente de la motivación.
1. Se elige el objeto que se va a coleccionar (tipo de objeto, temática…).
2. Se busca información sobre ello.
3. Se eligen uno o más objetos para empezar, y se diseña un plan para hacerse con ellos.
4. Se inicia la búsqueda del o de los objetos.
5. Se adquieren.
6. Se colocan, organizan y clasifican.
Al fin y al cabo, como veis, es una conducta dirigida a un objetivo. Dependiendo de la motivación que tenga la persona, el objetivo final será uno u otro.
Evidentemente, como todo, no todo tipo de coleccionismo tiene que ser de la misma intensidad. No hace falta tener 100 objetos de algo en concreto para considerarte coleccionista, igual que tampoco hace falta ser rico para ser coleccionista. Cualquier persona que siga ese proceso en varias ocasiones, ya está llevando a cabo la conducta de coleccionar y, por tanto, puede considerarse coleccionista de algo.
¿Por qué y cómo empieza a coleccionar cada coleccionista?
Coleccionismo como Negocio
Las motivación económica está especialmente implicada, ya que el objetivo de la conducta es conseguir un beneficio económico a partir de la reventa de un producto. Además, puede haber cierta motivación cultural/histórica si la temática de la colección es la preservación de objetos con alto valor cultural (por ej., cartas Pokémon) y/o histórico (por ej., monedas antiguas).
El proceso que sigue este tipo de coleccionista es:
- Una persona que crea cualquier negocio busca un nicho de mercado.
- Se informa sobre los productos que vende la competencia.
- Elige aquellos que cree que va a poder vender mejor.
- Acude a subastas, páginas de segunda mano o personas que vendan los productos que ha elegido.
- Los compra a un determinado precio, pretendiendo venderlos por un precio superior.
- Los expone en una galería, pública o privada, en la que posibles compradores pueden elegir qué comprar.
Sería el claro ejemplo de las casas que subastan cuadros de artistas reconocidos o cartas coleccionables de Pokémon: son obras de arte con interés e impacto histórico/cultural y no se exponen en un museo, sino que se venden como producto a otros coleccionistas.
Coleccionismo como Afición Personal
Las motivaciones experienciales y sociales tienen protagonismo en este caso. El coleccionista no busca vender, sino vivir la experiencia de encontrar su objeto preciado y, a la vez, formar parte de una comunidad de personas que comparten su misma afición. También puede haber cierta motivación cultural, en el sentido de que se coleccionen objetos específicos de alta relevancia sociocultural.
El proceso que sigue quien colecciona como afición personal es:
- Algo o alguien te descubre los productos de esa temática, bien porque es un regalo o porque se ha convertido en una moda de TikTok.
- Buscas información sobre qué son, ves a otras personas hacer unboxing de ese tipo de productos en redes sociales…
- Eliges algún objeto específico de esa temática para añadirlo a tu colección.
- Empiezas a buscar tiendas donde encontrarlo.
- Lo encuentras y lo consigues.
- Lo expones en un lugar donde lo vas a poder ver y admirar con facilidad.
Aquí podríamos incluir a quienes coleccionamos Funko Pop! porque nos gustan sus personajes y su estética, a quienes coleccionan Sonny Angels o Labubus, a quienes coleccionan los cuadros de artistas reconocidos para exponerlos en su colección personal…
Coleccionismo de Recuerdos
¿Quiénes somos sin nuestros recuerdos?
Aquí vemos claramente la implicación de las motivaciones experiencial y social. Guardamos objetos que nos trasladan a esa experiencia que vivimos en un momento determinado, con alguien o con nosotras mismas, con el objetivo de evocar cada recuerdo cuando lo necesitemos.
En este caso, el proceso que se sigue es el siguiente:
- Asocias un objeto a una persona o a un lugar.
- Aquí no se suele buscar información específica, porque la información ya la hemos obtenido al asociar a la persona o el lugar con un objeto (información emocional).
- Un día decides empezar a guardar el primer recuerdo, decidiendo que vas a guardarlo cada vez que se dé la ocasión.
- Te preocupas por conseguirlos cada vez que quedas con esa persona o vas a un lugar.
- Los adquieres cada vez que se da esa ocasión específica.
- Los guardas para poder acudir a ellos cuando los necesites.
Podría poner miles de ejemplos, pero la realidad es que aquí podemos incluir cualquier objeto, desde piedras hasta llaveros o cuadros. Cualquier objeto puede ser un recuerdo si se le asocia un significado emocional.
¿Podría llegar a ser un Trastorno Mental?
Una tendencia social que he visto crecer desde que hablamos más de «salud mental» es el patologizar cualquier conducta «no normotípica». La realidad es que, para que una conducta se considere patológica, tiene que causar un malestar clínicamente significativo que interfiera en el desarrollo de la persona en cualquier área que sea básica para su desarrollo.
¿Qué quiere decir esto?
Que una conducta patológica no se define por su rareza, sino por el malestar que causa en la persona, llegando a interferir en su día a día.
¿El coleccionismo puede ser psicopatológico?
El coleccionismo no puede ser considerado un trastorno mental, porque no conforma una serie de síntomas que causan un malestar clínicamente significativo y prolongado en la persona. Además, no es considerado como tal en ninguno de los Manuales de Diagnóstico de referencia en Psicología (DSM-5-TR, CIE-11).
Pero me diréis…
¿Y las personas que se gastan más dinero del que tienen en comprar objetos para coleccionar?
En esos casos, el proceso psicológico que interfiere no es el de coleccionar, sino otros que sí pueden resultar patológicos y que acaban derivando en conductas disfuncionales (por ej., ansiedad regulada con compras compulsivas). Es decir, coleccionar no es un trastorno mental, pero sí puede convertirse en una conducta disfuncional.
Más o menos, es como si dijéramos que una persona que se pasa el día en el bar viendo el fútbol tiene un trastorno mental por ello. En realidad, lo más probable es que haya otro proceso psicológico (por ej., ansiedad y evitación ante una situación personal conflictiva) que haya provocado que su conducta final sea pasarse el día en el bar (conducta disfuncional).
Y me volveréis a insistir…
¿Pero puede llegar un punto en el que acumular tanto sí sea patológico?
Claro que sí. Si esa «acumulación» causa un malestar clínicamente significativo, sí. Ahora bien, la realidad es que no es el mismo proceso el de coleccionar que el de acumular. Si os dais cuenta, el coleccionismo es específico y complejo a nivel emocional y conductual. La acumulación es más general y simple, va más dirigida a adquirir cualquier objeto sin especificidad por el mero hecho de acumular.
Aquí es cuando podríamos hablar de la diferencia entre el coleccionismo con algunos trastornos mentales, como el Síndrome de Diógenes, el Trastorno por Acumulación o el TOC, pero ese tema lo dejaremos para más adelante.
Conclusión
Este artículo probablemente se haya convertido en el artículo de referencia para mí de mi Blog.
Llevaba años queriendo hablar de ello, pero es un tema tan complejo y delicado, que terminaba posponiéndolo, hasta que llegó el día de empezar a escribir para 2025. Y no se me ocurre mejor forma de empezar el año que derribando estigmas que giran en torno a una afición tan importante para mí, como es el coleccionismo.
Ojalá leerme os haya servido para deconstruir un trocito de ese estigma y para abrazar un poco más vuestro lado coleccionista, sea del tipo que sea.
Feliz año nuevo 🙂
Gracias siempre por leerme,
Sara
Bibliografía
Belk, R.W., Wallendorf, M, Sherry, J.F., & HolBrook, M.B. (1990). Collecting in a consumer culture. En Belk, R. (Ed.), Highwways and buyway: Naturalistic research from the consumer behaviour odyssey. Provo, UT: Association for Consumer Research.
Mclntosh, W.D., & Schmeichel, B. (2004). Collectors and Collecting: A Social Psychological Perspective. Leisure Sciences, 26(1).
Muensterberger, W. (1994). Collecting: An unruly passion. Princeton, NJ: Princeton University Press.
Pinillos, I. (2007). El coleccionista y su tesoro. Decisiones basadas en el conocimiento y en el papel social de la empresa: XX Congreso anual de AEDEM.





